Faríñez y otras razones para explicar el 0 – 0 entre Colombia y Venezuela

Faríñez y otras razones para explicar el 0 – 0 entre Colombia y Venezuela

Qué difícil es jugar contra rivales cerrados, con bloques compactos y cerca de su arquero, que no es cualquier golero.

Tener al frente a un tipo como Wuilker Faríñez sube la dificultad. El jugador del Lens explica el empate sin goles. Voló para evitar los festejos de Cardona y Zapata; a Matheus Uribe le sacó un remate de chilena y desvió otro cabezazo. Cuando lo exigieron con centros los descolgaba con imponencia. Balón al arco de la Vinotinto era devuelto con eficacia.

La pelota iba de un extremo a otro, en un vaivén de confusión creativa. Llegaba a los pies de Cuadrado y de inmediato tres venezolanos impedían su paso. Se devolvía a Cardona, quien se abría espacio con su talento. Si no era el arquero, un zaguero devolvía sus disparos.

De esos partidos en los cuales el dominio abrumador de uno también era riesgo. Venezuela fue semblanza de esos equipos al acecho del error en el rival y si Colombia no rompía el cerrojo, en medio de su desespero envalentonaba a su oponente.

A Reinaldo Rueda ya se le notaba el desespero. Movió sus fichas y de entrada envió un jugador experto en jugar por fuera (Luis Díaz), al lado del debutante Campaz, con la misión de jugar con el desparpajo que lo hace en el Tolima. A ver si con ellos, por fin, el tan esquivo gol se revelaba. Minutos después fue Borja.

Cuando el partido entró a la zona del “todo vale”, con Venezuela frotándose las manos por cuenta del empate, la impaciencia cargó de intensidad el partido. Luego, con más impotencia que talento, los minutos finales se consumieron sin dejar nada para destacar.

La Selección Colombia venía de jugar mal y vencer. La crítica contra Ecuador se enfocó en la manera de asumir el partido. Esta vez mejoró en volumen de juego, con llegadas constantes. Aun así, el gol no se reportó.

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