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Enfrentados Futbolete

¿QUIÉN ES MEJOR?
Morantes vs. Marangoni


24/04/2009 12:00:00 AM



Ya sé lo que están pensando: ¿por qué comparar a Marangoni con Néider, quien es más, por títulos trayectoria y regularidad? La respuesta se encuentra en el número que portan en común y que han llevado en varias camisetas vestidas a lo largo de sus carreras futbolísticas. El 10. Estamos ante dos piezas de museo en un mundo donde hacer la pausa es pecado.

Néider Morantes

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Apuntes biográficos

Empezó su carrera con Atlético Nacional en 1994. Néider estaba llamado a ser el sucesor de Alexis García. Hizo eso y algo más. Su nivel le bastó para integrar varias convocatorias a la Selección Colombia de Mayores. 1994. Morantes también hizo parte de una selección juvenil de Antioquia, representativo en el que también estaba el delantero León Darío Muñoz. Luis Fernando Montoya, en aquel tiempo entrenador de la Selección Colombia Sub 20, lo convocó a un ciclo preparatorio.

En el selecto grupo de purretes jugadores estaban, entre otros, Gerardo Bedoya, Mario Yepes, Brahaman Sinisterra, Jairo Castillo y Héctor Hurtado. 1995. Néider viajó a Bolivia, donde compitió con la Selección Colombia juvenil en el torneo Juventud de América. El equipo se hospedó en Cochabamba, el sitio, hotel Diplomat. Morantes compartió la habitación 405 con otro talentoso del momento: Ricardo Ciciliano.

Néider, consagrado en la formación principal de Nacional, fue el líder del equipo varias temporadas en la década 90 hasta el año 2000, cuando empacó maletas rumbo a México, donde firmó contrato con el Atlante. En campo Azteca, las virtudes del diminuto volante poco se observaron. En el Invierno 2000 jugó más de lo que se esperaba, ya que existían dudas sobre su pronta adaptación: 1.080 minutos, es decir, 15 partidos en los que tuvo la oportunidad de hacer dos goles.

En el Verano 2001 actuó solamente 533 minutos con la camiseta de Atlante (10 partidos). En 2002 reforzó las filas de Once Caldas con poco suceso. Fue entonces cuando dio un giro inesperado. Néider, asociado con Atlético Nacional, se marchó al rival de patio. Jugó en Independiente Medellín. Le costó rendir, por eso Atlético Bucaramanga fue su nuevo club.

Estando en la capital de Santander, Morantes recuperó el nivel y acordó con Medellín un retorno, o mejor aún, una revancha. Con el “Poderoso” se consagró campeón de la Copa Mustang I 2004, motivo más para granjearse la animadversión “Verdolaga”, que de paso se acentuó porque la final fue antioqueña y el 10 alzó la corona ante una mitad del Atanasio Girardot que lloraba, mientras su antiguo ídolo se deleitaba con sus compañeros del “Poderoso” en la vuelta olímpica.

Juan José Peláez, uno de los técnicos que mejor lo ha sabido utilizar en el campo de juego, lo convenció para que se fuera con él, más Samuel Vanegas y Víctor Bonilla, al Barcelona de Guayaquil. Esta camada colombiana no funcionó. Otra salida frustrada para Néider, ansioso de volver a Colombia, donde Independiente Medellín, por tercera ocasión, le abrió las puertas. Envigado es su actual club. Cerca de ser fichado por Santa Fe para la temporada 2009 del fútbol nacional, Néider optó por lo que más conoce, su fútbol antioqueño.

Rodrigo Marangoni

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Apuntes biográficos

La lista de creativos, esa posición que parece ser cuento del pasado, anecdotario nostálgico porque ahora los técnicos prefieren un fútbol vertical, reviviendo el antiguo wing, el puntero o delantero de raya para generar fútbol, “Maranga” (su apodo) practica un fútbol de pausa, que combina perfectamente con su mayor éxito en la cancha: los lanzamientos de tiro libre.

Discutan que Rodrigo es irregular, que no tira muchas paredes, pero déjenle un tiro libre al borde del área y sabrán que hay un porcentaje alto de gol. Así le dio puntos valiosos a Huila en el subcampeonato del equipo “Opita” en el Apertura 2007. Lo último que hizo fue impresionante. Otro cobro perfecto, limpito, a un ángulo donde Agustín Julio, portero de Santa Fe, envió como salvador a Francisco Nájera, pero el balón entró justo por encima de la cabeza del defensor y debajo, apenas lo suficiente, del horizontal.

Tolima y Huila, rivales regionales, comparten idolatría por este centrocampista. Vélez Sársfield fue la primera y única oportunidad que ha tenido de jugar en la Primera División de Argentina. Le dieron algunos minutos y después comprendieron que lo mejor era enviarlo a las reservas. Allá se dio el gusto de jugar todos los minutos que quisiera en representación del “Fortín”. Intoxicado. El virus, salmonella. Lo pescó en un partido realizado en Perú. Un sanatorio fue su destino más inmediato porque el siguiente paraje fue en las divisiones de ascenso del balompié gaucho.

Atlante, Arsenal de Sarandí y Almirante Brown de Arrecifes lo recibieron con expectativa. Un caso más del inmenso registro de figuras de un día y al paso de unos juegos, algunas suplencias y lesiones, la realidad lo ubica en el campo del ostracismo. Hora de salir del país. Dónde primero lo ubicaron sus empresarios fue en el Aurora de Bolivia.

No contento con estar en el país del Altiplano se devolvió a Argentina, donde solamente tenía cabida en un equipo: Douglas Haig de Pergamino (2003-2004). No fue en este club donde mejor le iba a ir. Atlético Huila ya lo vislumbraba como refuerzo, pero antes Rodrigo firmó con Guillermo Brown de Puerto Madryn, donde compartió con colegas en el arte de pasar desapercibidos en el inmenso universo de futbolistas argentinos.

“Maranga”, por fin, completó 50 partidos y unas buenas anotaciones con el siguiente estilo: balón parado cerca del área, leve carrera arqueando su cuerpo atrás, disparo preciso y un golazo que pone a festejar.

Huila, ahora sí, pudo contratarlo. Llegó en calidad de “Mochilero” y dejó su rótulo al cabo de unas vanagloriadas temporadas con el equipo de Neiva. Subtítulo y estirpe de ídolo. Nacional se interesó, su celular sonó, también eran directivos del Cali.

En Bogotá ya se preguntaban si no era bueno incorporarlo. Fue Gabriel Camargo, máximo accionista de Tolima, quien logró sus servicios. Con Deportes Tolima ha seguido la línea de anotaciones exquisitas y así llega a este punto de rivalidad con Néider Morantes. Momento para conocer más sus condiciones. Asistamos, pues, al reto.

¿ En qué se parecen?

Arranquemos por la anécdota. Una vez Néider fue llamado a una convocatoria de la Selección Colombia de Mayores que con mucha anticipación, ya que los directivos no encontraron más rivales en todo el planeta, debía viajar a Jamaica para enfrentarse con el representativo del reggae. Hubo de todo menos fútbol.

Carlos Valderrama lo abrigó desde el mismo momento en que llegaron a la cancha, ese peladero que solo podría ser sede de una cruenta batalla de patadas. A Morantes le correspondió lo más doloroso. Un rival, doblemente grande, lo pasó por encima. Hubo susto porque Néider no daba señas de estar consciente. Paralizado se lo llevaron en una ambulancia.

Después, cuando pudo respirar con menos dificultad, se enteró que le dieron una patada con graves consecuencias. Néider sufrió una fractura en su mandíbula y “El Pibe” cobró venganza con un puñetazo al agresor, tiempo después del infructuoso intento de cazarlo con una barrida hartera.

Menos dolorosa, pero con el síndrome del dolor intenso, las ganas de vomitar el dolor de cabeza, altas temperaturas y un color de piel blanco, Rodrigo Marangoni se intoxicó en Perú. Episodio que aunado a su bajo nivel con Vélez Sarsfield terminaron con su descenso.

El sueño de Primera División solamente lo vivió en los partidos de reservas, cuando periodistas acuciosos e hinchas interesados en saber qué pasa en las menores preguntaban por el zurdito, lento, que cuando le dejaban un tiro libre daba muestras de ser crack en ebullición.

Las enfermedades a un lado y de lleno al balón. Se parecen en que son buenos pasadores. A Néider siempre se le ha aplaudido más cuando hace un pase gol que al momento de cobrar un penalti.

Por alguna cuestión de generación en generación, los volantes 10 son lentos (bueno, Maradona es Dios y él era otro cuento). Cuando Néider tiene el balón es como si todo a su alrededor se moviera en cámara lenta. Con el mismo ambiente la pelota rueda con los toques de “Maranga”. Sin socios no pueden ser regulares. Freddy Montero corría en el Atlético Huila lo que Marangoni no hacía cuando se trataba de buscar el gol. Y Jorge Horacio Serna o hasta el mismo Freddy Grisales dejan que Néider piense. Del resto se encargan los demás.

Ambientes en los que rinden más. Si no es Antioquia, Néider difícilmente da resultados. Estuvo en Atlante y no pasó nada con él. Se marchó a Bucaramanga y prefirió volver a Independiente Medellín. En la "Capital de la Montaña" Morantes se sintoniza. Rodrigo tiene claro que lo suyo es el calor. El Tolima Grande, la tierra del bunde y las camisetas con colores amarillos. Si lo sacan de ahí lo más cercano es Guillermo Brown de Puerto Madryn.

¿Por qué se diferencian?

Tiros libres. Rodrigo se especializó en esta fórmula de gol cuando las defensas están cerradas y hay poco talento. Néider, en cambio, marca más dianas con lanzamientos de media distancia en un balompié que, como el nuestro, suele dejar mucho espacio entre sus líneas.

La trayectoria de Morantes ha sido más importante. El solo hecho de haber integrado selecciones juveniles de Colombia es un golpe bajo a Marangoni. Morantes sí logró relucir en su primer club profesional. A los hinchas de Vélez les resulta indiferente el nombre de Rodrigo Daniel Marangoni.

Veredicto Futbolete

Néider Morantes. No hay nada que hacer. Miremos sus logros: - Campeón con Atlético Nacional del torneo colombiano en 1994 - Campeón con Atlético Nacional del torneo colombiano en 1999 - Campeón con Atlético Nacional de la Copa Interamericana en 1997 - Campeón con Atlético Nacional de la Copa Merconorte en 1998 - Subcampeón con Atlético Nacional de la Copa Libertadores en 1995 - Subcampeón con Atlético Nacional de la Copa Sudamericana en 2002 - Campeón de la Copa Mustang I 2004 con Independiente Medellín Rodrigo Marangoni, mientras tanto, todavía lucha para ver si conquista un título con Deportes Tolima. Ahí va. En las dos últimas campañas los de Ibagué han sido protagonistas.

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Enfrentados Futbolete
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Alexis García vs. Alberto Gamero.

Edgar Felipe Pardo vs. Diego Álvarez.

Sergio Galván vs. Mario Edison Giménez.

Juan Castillo vs. Juan Ángel Obelar.

Hernán Torres vs. Jorge Luis Bernal.

John Javier Restrepo vs. Bréiner Belalcázar.

Luis Estacio vs. Aldo Bobadilla .

Jorge Vidal vs. Alejandro Bernal.

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